Una tarde de fe y comunidad
Desde el mediodía, el emblemático anfiteatro posadeño comenzó a llenarse de vida: niños, jóvenes, docentes, padres y abuelos llegaron desde distintos puntos de la capital provincial y de las diferentes parroquias e instituciones educativas católicas de la diócesis. Los colores identificatorios de cada comunidad le dieron un marco festivo y vibrante a la celebración, que contó con animadores, canciones y actividades previas para los más chicos.
A las 16:00, Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de la Diócesis de Posadas, presidió la Santa Misa acompañado por sacerdotes de distintas parroquias de la ciudad. Para quienes no pudieron ingresar al anfiteatro, pantallas gigantes instaladas en la explanada exterior permitieron seguir la celebración en vivo. La misa fue transmitida también por Canal 2 «El Canal de Todos».
Finalizada la eucaristía, el obispo encabezó la tradicional procesión llevando al Santísimo Sacramento por las calles de Posadas hasta la Catedral San José, donde se impartió la solemne bendición final frente a una Plaza 9 de Julio también colmada de creyentes.
🕊️ La Parroquia Itatí, presente
Fieles de la Parroquia Nuestra Señora de Itatí y de sus capillas formaron parte de esta gran celebración diocesana, sumando su fe y su canto a la multitud que llenó el anfiteatro. Como cada año, nuestra comunidad se unió a la Iglesia de Posadas para adorar a Cristo presente en la Eucaristía y renovar el compromiso de amarnos y servirnos unos a otros.
Las palabras del Obispo: «Él quiso quedarse en medio nuestro»
Durante su homilía, Mons. Martínez invitó a la asamblea a contemplar el misterio de la presencia de Cristo en la Eucaristía, que la Iglesia celebra ininterrumpidamente desde hace dos mil años en obediencia al mandato de Jesús: «Hagan esto en conmemoración mía».
El obispo reflexionó sobre el modo en que Dios se hace presente en la historia: desde la sencillez del pesebre de Belén hasta el don de su Cuerpo y Sangre en la mesa de la Última Cena. «Estamos felices porque Dios quiso quedarse en medio nuestro; este es su obrar misterioso», expresó al inicio de la celebración.
«Ser cristiano es ser pan compartido»
Uno de los ejes centrales de la homilía fue el llamado a traducir la fe eucarística en gestos concretos de amor hacia los demás. Mons. Martínez subrayó que celebrar la Eucaristía no puede separarse del compromiso con el prójimo, especialmente con quienes más sufren.
Recordando el Evangelio de Mateo y las palabras del juicio final, el obispo señaló que la fe cristiana exige reconocer a Jesús en quienes sufren: «Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, era forastero y me recibiste». Y concluyó con una frase que resonó en el anfiteatro: «Seremos juzgados por la caridad.»
El obispo también advirtió sobre el avance del individualismo como propuesta cultural y contrapuso esa realidad al mensaje de la Eucaristía, que es esencialmente comunión y entrega. Frente a las divisiones y el dolor del mundo actual, Mons. Martínez convocó a los fieles a sostener la esperanza:
Voces de la celebración
Sacerdotes y fieles compartieron su alegría y el sentido profundo que la festividad tiene para la vida de la Iglesia:
También los fieles dejaron su testimonio. Una abuela que asistió desde el barrio Itambé Guazú junto a sus nietos expresó con sencillez: «Estamos disfrutando este momento hermoso.» Y un alumno del Instituto San Basilio Magno resumió con espontaneidad el sentir de muchos: «No me gusta, ¡me encanta!»
Una tradición de 400 años
Tras la Misa, Mons. Martínez dialogó con medios locales y destacó la larga historia de esta celebración en la región: «Esta fiesta tiene como 400 años en nuestra zona y estamos muy contentos con la participación ciudadana y su gran devoción al Corpus Christi.» Señaló también con alegría que en cada parroquia de Misiones la fe se manifiesta de manera viva en este acontecimiento central de la Iglesia Católica.
El Rector del Seminario Diocesano Santo Cura de Ars, Gervasio Silva, expresó la emoción de ver al pueblo de Dios manifestar su fe en el espacio público: «Ver que el pueblo católico manifiesta su fe en el espacio público nos pone muy contentos.»
Cabe destacar que la Diócesis de Posadas, por su extensión y el crecimiento demográfico, contó también con una celebración unificada en Garupá, donde las parroquias María Auxiliadora, Nuestra Señora de Luján y Nuestra Señora de Fátima realizaron por primera vez un Corpus conjunto a nivel municipal.
La solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo —cuyo nombre litúrgico completo es Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, establecido tras el Concilio Vaticano II— se celebra el jueves posterior a la octava de Pentecostés, aunque la Diócesis de Posadas la traslada al sábado para facilitar la participación de las comunidades.
