Hoy se llevó a cabo el segundo encuentro taller de formación de catequistas 2026 en nuestra comunidad parroquial, en un clima de profunda oración, fraternidad y reflexión compartida.
Un primer momento: oración ante Jesús Sacramentado
El encuentro comenzó con un espacio fuerte de espiritualidad, vivido en presencia de la Eucaristía, Jesús Sacramentado. Allí, cada catequista fue invitado a ponerse ante el Señor y rezar desde su propia realidad: fortalezas, debilidades y fragilidades.
Inspirados en el camino de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35), se propuso contemplar la propia vida como lugar donde Cristo se hace presente, acompaña, escucha y enciende nuevamente el corazón. Fue un momento de silencio, entrega y renovación de la vocación catequística.

Una experiencia vivida: la simulación de un encuentro
En una segunda instancia, se realizó la simulación de un encuentro de catequesis. Los catequistas participaron activamente sin saber, en un primer momento, que la dinámica estaba estructurada íntegramente según el Directorio para la Catequesis.
La experiencia permitió vivir en primera persona una catequesis entendida no como clase teórica, sino como itinerario de acompañamiento, siguiendo el paradigma de los Peregrinos de Emaús:
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Acogida: salir al encuentro de la realidad concreta de las personas.
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Anuncio: iluminar la vida con la Palabra de Dios.
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Diálogo: permitir que la Palabra haga arder el corazón.
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Misión: enviar a transformar la realidad con el compromiso cristiano.
Esta modalidad ayudó a descubrir cómo la pedagogía de la fe parte de la vida, se ilumina con la Escritura y desemboca en el envío misionero.


Comprender lo vivido
En la tercera parte del encuentro se realizó la explicación detallada de todo lo experimentado, mostrando cómo cada momento respondía a la estructura y a las nuevas perspectivas que propone el Directorio 2020:
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Una catequesis kerigmática, centrada en el encuentro con Cristo.
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Una Iglesia en salida misionera, superando la mera pastoral de conservación.
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El catequista como testigo, acompañante y mistagogo, más que simple transmisor de contenidos.
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La comunidad cristiana como sujeto activo de la catequesis.
También se reflexionó sobre los desafíos actuales: la cultura digital, el pluralismo religioso y la necesidad de una catequesis inculturada que dialogue con la realidad concreta de las personas.
Un camino que continúa
Este segundo taller reafirma el compromiso de nuestra parroquia de seguir formando catequistas según las orientaciones actuales de la Iglesia, profundizando una catequesis que sea verdadera experiencia de encuentro con Jesús.
Que, como los discípulos de Emaús, podamos reconocer al Señor en la fracción del pan y volver con alegría a anunciar que Él vive y camina con nosotros.
