La comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Itatí, junto a la Organización de las Obras Misionales Pontificias de la Diócesis de Posadas, invita a todos los fieles a participar de una jornada de gracia y encuentro espiritual con motivo de la visita de la reliquia de Santa María Antonia de San José, conocida popularmente como Mamá Antula.
Este acontecimiento especial nos permite acercarnos a la vida y al testimonio de una mujer laica que, con profunda fe y valentía evangélica, supo sostener y difundir la espiritualidad ignaciana en uno de los momentos más difíciles de la historia de la Iglesia en nuestro país.
📅 Cronograma de actividades
Viernes 26 de diciembre
18:00 hs. – Veneración de la reliquia
19:00 hs. – Hora Santa
20:00 hs. – Santa Misa
📍 Lugar: Parroquia Nuestra Señora de Itatí
Calle Herrera N.º 5790, esquina Av. Comandante Espora – Posadas, Misiones.
La veneración de las reliquias es una práctica antigua de la Iglesia que nos invita a contemplar la acción de Dios en la vida concreta de los santos, reconociendo en ellos testigos fieles del Evangelio. La presencia de la reliquia de Mamá Antula nos anima a renovar nuestra fe, a profundizar la oración y a redescubrir el valor del compromiso cristiano en la vida cotidiana.
Invitamos a toda la comunidad parroquial, a los movimientos, instituciones educativas y fieles en general a participar de esta jornada, dejándonos interpelar por el ejemplo de una mujer que supo caminar largas distancias, vencer prejuicios y entregar su vida para que otros se encuentren con Dios.

Mamá Antula: historia, espiritualidad y legado en la Argentina
¿Quién fue Mamá Antula?
María Antonia de Paz y Figueroa nació en Santiago del Estero en 1730. Desde joven sintió un fuerte llamado a la vida espiritual, consagrándose como laica y adoptando una forma de vida austera, dedicada a la oración, la penitencia y el servicio. El pueblo comenzó a llamarla cariñosamente “Mamá Antula”, reconociendo en ella una verdadera madre espiritual.
Su figura adquiere una relevancia histórica única a partir de un hecho decisivo: la expulsión de la Compañía de Jesús de los territorios españoles en 1767. Esta medida dejó a numerosas comunidades sin el acompañamiento espiritual que los jesuitas brindaban, especialmente a través de los Ejercicios Espirituales.
Mamá Antula y los Ejercicios Espirituales
Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola son una experiencia profunda de oración y discernimiento que busca ayudar a las personas a ordenar su vida, reconocer la voluntad de Dios y asumir un compromiso cristiano más consciente.
Tras la expulsión de los jesuitas, Mamá Antula comprendió que esta riqueza espiritual no podía perderse. Con una valentía extraordinaria —y en una época en la que las mujeres tenían escaso reconocimiento público— comenzó a organizar, promover y guiar los Ejercicios Espirituales en distintas ciudades del actual territorio argentino.
Caminó miles de kilómetros a pie, atravesando provincias como Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, enfrentando desconfianzas, prohibiciones y críticas, pero siempre sostenida por una profunda confianza en Dios.

Su relación con San Ignacio de Loyola y los jesuitas
Aunque no perteneció formalmente a la Compañía de Jesús, Mamá Antula fue una hija espiritual de San Ignacio de Loyola. Asumió su espiritualidad, su método de oración y su pedagogía del discernimiento como el eje de su misión.
Los mismos jesuitas, una vez rehabilitados, reconocieron en ella a una colaboradora fundamental que mantuvo viva la llama ignaciana durante los años de ausencia de la Orden. Gracias a su entrega, miles de personas pudieron acceder a los Ejercicios Espirituales, influyendo profundamente en la vida religiosa, social y política de la Argentina naciente.
Un legado vigente
Mamá Antula fue canonizada por el papa Francisco en 2024, convirtiéndose en la primera santa argentina. Su vida nos recuerda que la santidad no está reservada a unos pocos, sino que se construye en la fidelidad diaria, el coraje evangélico y el servicio silencioso.
Su testimonio sigue siendo una invitación actual: detenernos, hacer silencio, orar y dejarnos transformar por Dios, tal como ella lo promovió incansablemente a través de los Ejercicios Espirituales.
