Con gran alegría invitamos a toda la comunidad a participar de la Visita de la Imagen de Nuestra Señora de Loreto, que se realizará el sábado 4 de octubre a las 10:00 hs en nuestro templo.
Nos concentraremos previamente en el templo de la Parroquia Itatí a las 9:45 hs, para luego dar inicio juntos a este momento de fe y encuentro con la Madre.
Será un momento de gracia y encuentro con María, Madre y Protectora, que desde los inicios de la evangelización en estas tierras acompañó a nuestros pueblos con ternura y fortaleza. Los esperamos a todos para honrarla con nuestra oración, cantos y súplicas, confiando nuestras intenciones bajo su maternal intercesión.

Nuestra Señora de Loreto en Misiones: historia y devoción
Desde la llegada de los jesuitas al Guayrá, en los primeros años del siglo XVII, se fomentó con gran fervor la devoción a la Santísima Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Loreto, muy querida en la Compañía de Jesús.
El P. José Cataldino, uno de los primeros misioneros, estaba particularmente unido a esta devoción por haber nacido cerca del Santuario de Loreto en Italia. De hecho, celebró su primera misa en la Santa Casa de Nuestra Señora de Loreto antes de partir a las misiones.
Años más tarde, el P. Antonio Ruiz de Montoya llevó al Guayrá una hermosa imagen de la Virgen de Loreto, traída por jesuitas que habían llegado de España. La recepción de la imagen fue motivo de grandes celebraciones y desde entonces se convirtió en un signo de unidad y fe para los pueblos misioneros.
Los misioneros fomentaban el rezo del Santo Rosario, la Misa de los sábados en honor a la Virgen y las letanías lauretanas, siempre acompañadas de cantos y música. También levantaron ermitas y retablos donde la Virgen era venerada con gran devoción. Numerosos testimonios de la época narran los favores obtenidos por su intercesión, especialmente en momentos de guerra y epidemias.
Con el tiempo, incluso tras el éxodo del Guayrá y las dificultades que sufrieron los pueblos misioneros, la devoción a la Virgen de Loreto permaneció viva. En su honor se construyeron capillas, se organizaron procesiones y se realizaron rogativas multitudinarias que reunían a miles de fieles.
Ya en tiempos más recientes, una réplica de la imagen fue traída por Monseñor Juan Rubén Martínez, Obispo de Posadas, y entronizada en la capilla del pueblo de Loreto, reafirmando así la continuidad de esta devoción que hunde sus raíces en la historia y en la fe de nuestro pueblo misionero.
Hoy, al recibir nuevamente su visita, renovamos nuestro amor filial a María y pedimos que, bajo el amparo de Nuestra Señora de Loreto, nuestras familias y comunidades sean bendecidas con paz, unidad y esperanza.
