Foto: 60 Cumpleaños Padre Guillermo - Por: Rosa Eugenia BoichukaFoto: 60 Cumpleaños Padre Guillermo - Por: Rosa Eugenia Boichuka

El Reverendo Padre Guillermo Beyer nació el 17 de julio de 1904 en Westfalia, Alemania. En 1916 ingresó como alumno apostólico a la Congregación del Verbo Divino (SVD), donde se formó en Holanda y recibió la ordenación sacerdotal el 31 de enero de 1932 en Teteringen.

Su primera misión lo llevó a Indonesia, donde trabajó hasta 1938, año en que, debido a problemas de salud, fue trasladado a la Argentina. Ese mismo año llegó a la provincia de Misiones, integrándose al batallón de misioneros verbitas que recorrían las colonias y pueblos de la región.

Foto: Regalada por padre Guillermo a Rosa Eugenia Boichuka
Foto: Regalada por padre Guillermo a Rosa Eugenia Boichuka

Con espíritu de sacrificio y una salud frágil (padecía afecciones cardíacas), ejerció su ministerio en distintas localidades: Santo Pipó, Puerto Menochio, Puerto Esperanza, Establecimiento Guelzú, Colonia Gisela, Naranjito, Tabaí, Polana, Joaquín Arencibia y Corpus, entre otras. Lo recuerdan recorriendo los caminos a pie, a caballo o en bicicleta, siempre con la disposición de visitar a los colonos más alejados.

En 1954 fue nombrado párroco de San Ignacio y en 1958 asumió como párroco en la Parroquia Inmaculada Concepción de Villa Urquiza (Posadas), donde además atendía espiritualmente el Hospital Ramón Madariaga. En esos años, también acompañó el crecimiento de la devoción a la Virgen de Itatí en la zona de la actual avenida Rademacher.

Gracias al empeño de familias pioneras —entre ellas los Rojas y los Sosa— y la dedicación de los sacerdotes verbitas, el Padre Guillermo Beyer fue figura clave en la construcción de la primera capilla de Nuestra Señora de Itatí en la chacra 31, inaugurada y bendecida el 16 de julio de 1957 por el Obispo Mons. Jorge Kemerer. La capilla, de madera verde, se convirtió en un punto de referencia para la creciente barriada.

Foto: Recorte periodístico, algun diario de Posadas.
Foto: Recorte periodístico, algun diario de Posadas.

Más tarde, en 1961, el P. Beyer asumió como capellán del Sanatorio Baliñas, donde se volcó al acompañamiento espiritual de los enfermos, buscando siempre aliviar sus sufrimientos. Incluso gestionó la instalación de un cine en el sanatorio, proyectando películas dos veces por semana para los internados.

El 12 de junio de 1969, ya anciano, fue hallado sin vida en su habitación tras no acudir a misa en el sanatorio. Falleció plácidamente, “como en un sueño”, según lo recuerdan sus compañeros. Sus restos fueron velados en la capilla del Sanatorio Baliñas, luego trasladados a la Catedral de Posadas para una misa solemne, y finalmente sepultados en el cementerio privado del Colegio Virgen de Fátima, junto a sus hermanos verbitas.


Legado y memoria

El Padre Guillermo Beyer es recordado por su entrega misionera, su cercanía a los enfermos y a las familias humildes, y por haber dejado huella en comunidades de todo Misiones. Su papel en la consolidación de la hoy Parroquia Nuestra Señora de Itatí es especialmente significativo: con esfuerzo y fe, ayudó a levantar la primera capilla que daría origen a la actual parroquia, siendo así uno de los pilares de su historia.

Foto: Patricia Enriquz - Capilla de Madera. Su abuelo Anselmo está al centro de la foto.
Foto: Patricia Enriquez – Capilla de Madera. Su abuelo Anselmo está al centro de la foto.

Su vida refleja el lema verbita: “Anunciar la Buena Noticia allí donde más se la necesita”, y encarna lo que la Escritura dice: “Felices los pies de los que anuncian la paz”.